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La cosmología moderna destruye los pilares del materialismo
OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV

12/11/2021
La cosmología moderna destruye los pilares del materialismo
08 noviembre.

Los avances científicos modifican las bases del pensamiento filosófico
El siglo XX ha sido testigo de un espectacular avance del conocimiento científico sobre el cosmos, que ha desvirtuado la interpretación materialista de nuestra realidad. Desde los tiempos de Kant y Laplace, en que el universo conocido estaba circunscrito a nuestro sistema solar, ha existido una importante tendencia hacia el materialismo por parte de la comunidad científica. En aquellos momentos se consideraba que el universo era estático y que existía eternamente. Kant propugnó que el universo no podía considerarse un objeto ordinario, por lo que no cabría preguntarse por su causa. Un universo estático, eterno y sin causa es la tesis materialista.

Pero el siglo XX ha supuesto un radical cambio de paradigma, ya que la ciencia nos ha mostrado una realidad completamente diferente. El conocimiento de las propiedades √≠ntimas de la materia, que se inici√≥ con el descubrimiento de la naturaleza cu√°ntica de la misma, y el alumbramiento de la teor√≠a de Relatividad nos lleva a un universo en expansi√≥n con un comienzo hace 13.800 millones de a√Īos.

La teoría del Big Bang nos permite comprender muchos hechos diferentes sobre el universo de manera coherente. Ya no podemos ver un universo estático, ni eterno en el pasado. Y puesto que hemos sido capaces de modelizar la evolución del mismo, algo que Kant no pudo intuir, hemos de considerarlo como un objeto ordinario del que tiene todo el sentido preguntar por su causa.

La tesis materialista ha perdido sus argumentos clásicos y, en estas circunstancias, los pensadores materialistas buscan denodadamente nuevos argumentos que justifiquen la existencia de la realidad que vivimos sin el recurso a un Creador. Aunque la ciencia por sí misma no puede demostrar la existencia o no existencia de un Creador, ya que está restringida al estudio de las propiedades de nuestro universo, sí puede dar o quitar argumentos para el razonamiento filosófico.

Buscando la no intervención de un Creador
El per√≠odo inicial del Big Bang que tiene una singular importancia en cosmolog√≠a se conoce como el tiempo de Planck. Este intervalo de tiempo sorprendentemente peque√Īo es de 10-43 segundos. Despu√©s de este tiempo, la relatividad general puede usarse para describir la interacci√≥n de la materia y la radiaci√≥n con el espacio. En el per√≠odo de Planck no tenemos una teor√≠a para describir el universo. Para poder analizar lo que ocurri√≥ en este per√≠odo necesitamos una idea que incorpore los conceptos de f√≠sica cu√°ntica y relatividad general en una teor√≠a unificada. Esta teor√≠a, a la que se denomina Teor√≠a del Todo, es el objeto fundamental de la investigaci√≥n desde hace m√°s de 50 a√Īos, sin que hasta el momento existan indicios de llegar a ella.

De forma que, por el momento, la ciencia no nos informa de por qu√© hubo una gran explosi√≥n o qu√© pudo haber existido antes. Pero ello no es √≥bice para que repetidamente se hayan anunciado diferentes formas en las que el universo hubiera podido generarse de la ‚Äúnada‚ÄĚ sin el concurso de un Creador. Todas ellas partiendo del vac√≠o cu√°ntico que, como es sabido, no tiene nada que ver con la nada absoluta, pues en √©l est√°n presentes la energ√≠a, el espacio, el tiempo y las leyes de la naturaleza. Sencillamente, una explicaci√≥n cient√≠fica del origen del universo necesita usar tales conceptos para tener sentido. Es paradigm√°tico el caso de Stephen Hawking, quien en 1988 public√≥ el libro Una breve historia del tiempo[1], un aut√©ntico √©xito de ventas[2], en el que presenta una popularizaci√≥n de las im√°genes f√≠sicas modernas sobre el universo pero que, adem√°s, como claramente expresa Carl Sagan en su introducci√≥n ‚Äúes tambi√©n un libro sobre Dios‚ÄĚ y que trata de ‚Äúentender la mente de Dios‚ÄĚ. En √©l explica su ‚Äúpropuesta sin l√≠mites‚ÄĚ del universo, al introducir un tiempo imaginario que no percibimos, pero que conduce a un universo sin comienzo[3] para afirmar: ‚ÄúSi el universo tuviera un comienzo, supondr√≠amos que tuvo un creador. Pero si el universo es realmente completamente aut√≥nomo, sin l√≠mites ni bordes, no tendr√≠a ni principio ni fin: simplemente ser. ¬ŅQu√© lugar, entonces, para un creador?‚ÄĚ El √©xito editorial del libro, unido a la medi√°tica imagen de su autor que se ha proliferado en apariciones en los medios, ha tenido gran impacto en la sociedad. Sin embargo, se trata de una propuesta claramente especulativa, que el propio Hawking admite que est√° lejos de ser probada y de la que no es l√≠cito argumentar filos√≥ficamente nada y en particular la no existencia de un Creador[4].

Descubrimos m√°s cosas sobre las leyes de la Naturaleza
Resumimos las leyes de la naturaleza en un conjunto de ecuaciones que contienen un determinado n√ļmero de constantes; estas nos permiten hacer c√°lculos muy precisos de los fen√≥menos f√≠sicos m√°s elementales, c√°lculos que est√°n confirmados por evidencia experimental. A partir de la segunda mitad del siglo pasado comenzamos a percibir que existe un ajuste fino aparentemente exquisito de muchas de las constantes de la naturaleza y de las condiciones iniciales del universo en orden a la producci√≥n de vida.

Este importante descubrimiento tiene su punto de partida en 1953 cuando Fred Hoyle se pregunta cómo se ha podido producir el carbono, tan necesario para la existencia de vida, en el universo. En las etapas iniciales posteriores al Big Bang sólo se produjeron hidrógeno y helio, por lo que la formación del resto de elementos debía tener lugar en las estrellas, una vez constituidas estas.

Fred HoyleFred Hoyle
Al tratar de averiguar las rutas de la nucleos√≠ntesis estelar, Hoyle observ√≥ que una reacci√≥n nuclear en particular, el proceso triple alfa, que generaba carbono, requerir√≠a que el n√ļcleo de carbono tuviera una energ√≠a muy espec√≠fica para que funcione. La gran cantidad de carbono en el universo, que hace posible que existan formas de vida basadas en este elemento, le impuls√≥ a pensar que esta reacci√≥n nuclear deb√≠a funcionar a pesar de que se trataba de unos niveles de energ√≠a en el n√ļcleo de carbono que eran estad√≠sticamente muy improbables. La existencia de vida le llev√≥ a esta predicci√≥n, tomada por los especialistas con escepticismo, pero que, gracias a la reputaci√≥n de que Hoyle gozaba, se avinieron a investigar. El resultado fue que, en poco tiempo, se confirm√≥ experimentalmente. Se demostr√≥ que la existencia de vida en el universo es posible gracias a un preciso nivel de energ√≠a en el √°tomo del carbono.

Hoyle escribi√≥ m√°s tarde: ‚ÄúUna interpretaci√≥n de sentido com√ļn de los hechos sugiere que un superintelecto ha jugado con la f√≠sica, as√≠ como con la qu√≠mica y la biolog√≠a, y que no hay fuerzas ciegas de las que valga la pena hablar en la naturaleza. Los n√ļmeros que se calculan a partir de los hechos me parecen tan abrumadores que dejan esta conclusi√≥n casi fuera de toda duda‚ÄĚ. Hoyle, ateo hasta ese momento, dir√≠a m√°s tarde ‚Äúnada ha sacudido tanto mi ate√≠smo como este descubrimiento‚ÄĚ[5]. Efectivamente, m√°s tarde abandon√≥ la concepci√≥n materialista del Universo y se acerc√≥ al pensamiento cristiano.

A continuación de este descubrimiento hemos ido conociendo que todas las constantes que incorporan el complejo conjunto de leyes físicas que definen el cosmos, poseen valores infinitesimalmente específicos y que, si se produjera la más mínima desviación en cualquiera de estos valores, el universo tal como lo conocemos no podría existir, y mucho menos sustentar la vida.

Esta evidencia de ajuste fino es reconocida por toda la comunidad cient√≠fica. El conocido agn√≥stico Steven Weinberg, premio Nobel de F√≠sica, ha escrito ‚Äú‚Ķ qu√© sorprendente es que las leyes de la naturaleza y las condiciones iniciales del universo permitan la existencia de seres que pudieran observarlo. La vida tal como la conocemos ser√≠a imposible si cualquiera de las diversas cantidades f√≠sicas tuviera valores ligeramente diferentes‚ÄĚ[6].

La explicación materialista
Desde la perspectiva materialista se ha tratado de dar una explicaci√≥n a este hecho y se han propuesto diferentes interpretaciones. La que m√°s adeptos tiene es la idea del Multiverso, seg√ļn la cual nuestro universo no es m√°s que uno entre los innumerables existentes, cada uno de los cuales est√° controlado por diferentes par√°metros en las leyes de la naturaleza. A esta idea se llega mediante varios modelos cient√≠ficos diferentes. Una versi√≥n surge de la teor√≠a de cuerdas, que parte de imaginar cada part√≠cula como una peque√Īa cuerda vibrante y cuyas complicadas matem√°ticas conducen a la predicci√≥n del multiverso. Otras versiones del multiverso surgen de la teor√≠a de la inflaci√≥n, que se desarroll√≥ para responder preguntas sobre algunas propiedades del universo, como su temperatura casi uniforme y el desequilibrio de materia y antimateria. En ellas los nuevos universos se forman por una transici√≥n de fase, an√°logamente a una olla de agua que, apenas comienza a hervir, produce muchas ‚Äúburbujas‚ÄĚ, cada una de las cuales es un universo con propiedades diferentes.

Ello permitiría argumentar que, si hay billones y billones de otros universos, el hecho de que el nuestro haya dado con la combinación correcta de leyes finamente ajustadas, no sería tan especial. La humanidad podría considerarse un accidente relegado al azar.

Pero, a pesar de los muchos adeptos a la idea, el multiverso es un escenario hipot√©tico, no podemos observar ninguna de las propiedades de un multiverso, ya que no tienen ning√ļn efecto causal en nuestro universo. Podr√≠amos estar completamente equivocados sobre todo lo que creemos sobre estos otros universos y ninguna observaci√≥n podr√≠a corregirnos. Por ello no podemos aceptar la idea del multiverso como una explicaci√≥n cient√≠fica del ajuste fino del universo. Adem√°s, como afirma Luke A. Barnes, ‚ÄúMultiverso‚ÄĚ no es una palabra m√°gica que har√° desaparecer todos los ajustes. Incluso si los modelos del multiverso son correctos, ello no eliminar√≠a el ajuste fino. Por ejemplo, para producir una tasa de expansi√≥n inflacionaria tan enorme, las teor√≠as de la inflaci√≥n requieren que ciertos par√°metros tomen valores particularmente precisos.

Como se ve, la cosmovisión materialista defiende su postura a costa de aceptar un escenario de infinitas entidades no observadas, y potencialmente no observables, yendo más allá de la ciencia a una metafísica altamente especulativa.

La lógica teísta gana atractivo… y convierte conciencias
Las evidencias alcanzadas por la cosmolog√≠a que muestran un universo con un origen temporal y un preciso ajuste para la vida est√° haciendo reconsiderar ideas que parec√≠an asentadas sobre roca firme. La explicaci√≥n te√≠sta resulta una opci√≥n l√≥gica, pues propone precisamente un origen temporal y, al invocar el dise√Īo, se adapta perfectamente a la realidad de los fen√≥menos del ajuste fino.

George Wald, premio Nobel de Medicina.
Ciertamente no son muchos los ejemplos de cient√≠ficos ateos que p√ļblicamente hayan cambiado su concepci√≥n sobre el origen de la realidad que vivimos, pero s√≠ son significativos los casos de George Wald y Antony Flew. George Wald, premio Nobel de Medicina, dej√≥ claro su pensamiento ateo en un art√≠culo publicado en 1954 en Scientific American: ‚ÄúCuando se trata del origen de la vida, s√≥lo hay dos posibilidades: la creaci√≥n o la generaci√≥n espont√°nea. No hay una tercera v√≠a. La generaci√≥n espont√°nea fue refutada hace cien a√Īos, pero eso nos lleva a una sola conclusi√≥n, la de la creaci√≥n sobrenatural. No podemos aceptar eso sobre bases filos√≥ficas; por lo tanto, elegimos creer lo imposible: ¬°que la vida surgi√≥ espont√°neamente por casualidad! ‚Äú[7]. A√Īos m√°s tarde, en 1984, abandona el materialismo y expresa con rotundidad la tesis te√≠sta, afirmando que es la Mente, una inteligencia creadora, la realidad fundamental del mundo: ‚Äú¬ŅC√≥mo es posible que, con tantas otras opciones aparentes, estemos en un universo que posee ese peculiar conjunto de propiedades que engendra vida? √öltimamente se me ha ocurrido ‚ÄĒdebo confesar que al principio con cierta conmoci√≥n de mi sensibilidad cient√≠fica‚ÄĒ que ambas cuestiones pueden ser tratadas de forma hasta cierto punto congruente. Es decir, mediante la suposici√≥n de que la inteligencia, en lugar de emerger como una consecuencia tard√≠a en la evoluci√≥n de la vida, en realidad ha existido siempre como la matriz, la fuente y condici√≥n de la realidad f√≠sica, que la materia de la que se compone la realidad f√≠sica es la materia de la mente. Es la Mente la que ha compuesto un universo f√≠sico que engendra vida, capaz de producir evolutivamente criaturas que conocen y crean‚ÄĚ[8].

Por su recorrido vital y prestigio como fil√≥sofo ateo es importante el cambio de posici√≥n de Antony Flew. Su conferencia de 1949 impartida en Oxford se convirti√≥ en uno de los ensayos filos√≥ficos m√°s publicados[9] y, a partir de ah√≠, durante m√°s de cincuenta a√Īos ha estado en primera l√≠nea como un activo defensor de sus ideas ateas, que ha expuesto en 26 libros publicados, alcanzando gran repercusi√≥n. Pero el desarrollo de la cosmolog√≠a del Big Bang y el progresivo conocimiento del ajuste fino de las constantes f√≠sicas le indujeron a modificar su pensamiento. En 2007 publica su libro Dios existe[10], en el que reflexiona sobre todas las evidencias que nos muestra el conocimiento cient√≠fico actual. Ah√≠ hace menci√≥n a las anteriores palabras de Wald, cit√°ndolas textualmente, para despu√©s afirmar: ‚ÄúEsta es tambi√©n mi conclusi√≥n. La √ļnica explicaci√≥n satisfactoria del origen de esta vida ¬ęorientada hacia prop√≥sitos y autorreplicante¬Ľ que vemos en la Tierra es una Mente infinitamente inteligente‚ÄĚ; y m√°s adelante a√Īade: ‚Äúmi descubrimiento de lo divino ha sido una peregrinaci√≥n de la raz√≥n‚ÄĚ.

Manuel Ribes

Observatorio de Bioética. Instituto Ciencias de la Vida

[1] S. Hawking, A brief history of time, from the big bang to black holes, Bantam Books, New York, 1988.

[2] Wikipedia: En mayo de 1995 entr√≥ en la lista del The Sunday Times entre los m√°s vendidos durante 237 semanas, y bati√≥ el r√©cord de 184 semanas. Esta haza√Īa est√° registrada en el Libro Guinness de los R√©cords de 1998

[3] Henry F. Schaefer III resume as√≠ la cr√≠tica a esta teor√≠a: La propuesta sin l√≠mites de Hawking y Hartle comienza adoptando un modelo del universo extremadamente simplificado. Luego, los autores hacen que el tiempo sea imaginario y prueban en su modelo terriblemente restringido que el universo no tiene principio ni fin. La falla del ejercicio es que los autores nunca regresan al tiempo real. Por tanto, la noci√≥n de que el universo no tiene principio ni fin es algo que existe √ļnicamente en t√©rminos matem√°ticos. En el tiempo real, al que nosotros como seres humanos estamos necesariamente apegados, m√°s que en el uso que hace Hawking del tiempo imaginario, siempre habr√° una singularidad, es decir, un comienzo del tiempo.

[4] Alfred Driessen The question of the existence of God in the book of Stephen Hawking: A brief history of time Acta Philosophica (Rome), 4 (1995) pp 83-93

[5] Peter C. H√§gele Das kosmologische anthropische Prinzip Universit√§t Ulm. Kolloquium f√ľr Physiklehrer. 2003 https://www.uni-ulm.de/fileadmin/website_uni_ulm/archiv/haegele//Feinabstimmung_Physik.pdf

[6] The BioLogos Foundation What do ‚Äúfine-tuning‚ÄĚ and the ‚Äúmultiverse‚ÄĚ say about God? Last updated on July 20, 2021

https://biologos.org/common-questions/what-do-fine-tuning-and-the-multiverse-say-about-god/

[7] Dimitrov, T. Scientific GOD Journal. Nobel Laureates Who Believe in GOD. April 2010

https://scigod.com/index.php/sgj/issue/view/3

[8] Ibid.

[9] James A. Beverley Thinking Straighter Christianity Today 2005

https://www.christianitytoday.com/ct/2005/april/29.80.html

[10] Antony Flew; Roy Abraham Varghese There is a God : how the world’s most notorious atheist changed his mind 2007 ISBN 10: 0061335290
 
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