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Nuevos dilemas éticos con los tratamientos de bloqueo hormonal y transición de género
Acceso directo a mas información: https://www.observatoriobioetica.org/2021/01/nuevos-dilemas-eticos-con-los-tratamientos-de-bloqueo-hormonal-y-transicion-de-genero/35001

18/07/2021
Introducción
La ‚Äúdis¬≠foria de g√©nero‚ÄĚ, que frecuentemente acompa√Īa a las personas transexuales en alg√ļn momento del proceso, debe entenderse como el posible desequilibrio psi¬≠col√≥gico que puede surgir ante el antagonismo entre la imagen corporal deseada y la percibida. Dicho desequilibrio psicol√≥gico, que puede manifestarse como angustia, ansiedad, depresi√≥n, etc., puede ser permanente o puede resolverse en alg√ļn momento de la vida, especialmente tras la adolescencia.

Generalmente, las personas que experimentan esta disforia desean desarrollar un proceso de transición hacia los caracteres fenotípicos del sexo opuesto. Para ello, se proponen tratamientos que persiguen, en primer lugar, bloquear la maduración sexual de los adolescentes, para posteriormente, desarrollar los caracteres fenotípicos del otro sexo. Ambos tratamientos implican riesgos asociados que deben valorarse convenientemente antes de plantear su utilización.

En el caso de los tratamientos de bloqueo hormonal, los riesgos que conllevan han sido detallados en trabajos previos (ver m√°s).

Los profundos cambios que se suceden en la fase puberal, que conducen al individuo hacia su madurez somática y psíquica, se ven drásticamente alterados cuando se administran fármacos, generalmente análogos reversibles de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH), cuya función consiste en bloquear la acción de las hormonas sexuales tanto sobre el desarrollo de los caracteres sexuales, como otros de orden bioquímico, anatómico, endocrino o neurológico.

Generalmente, a estos tratamientos de bloqueo hormonal siguen los de transición de género como se ha mencionado.

Problemas médicos asociados a estos tratamientos
En primer lugar, los f√°rmacos empleados en estas terapias de bloqueo hormonal no han sido autorizados para esta indicaci√≥n, sino para el tratamiento de la pubertad precoz, en la que se administran a preadolescentes en los que se quiere demorar el desarrollo puberal porque se presenta prematuramente. Por tanto, se administran durante un periodo relativamente corto y se suprimen cuando el individuo ha alcanzado la madurez necesaria para emprender los cambios asociados a la pubertad. Por tanto, no existen datos suficientes de seguridad y eficacia para el empleo de estos tratamientos para el bloqueo hormonal previo a la transici√≥n de g√©nero, denomin√°ndose ‚Äúoff-label‚ÄĚ o ‚Äúfuera de ficha t√©cnica‚ÄĚ, por no existir una autorizaci√≥n expresa para su uso en esta indicaci√≥n.

En segundo lugar, los efectos secundarios son objetivos y bien conocidos: entre ellos, los relacionados con el desarrollo de la masa √≥sea y el crecimiento (ver AQU√ć), los que afectan a la fertilidad y al desarrollo de los √≥rganos sexuales, y al desarrollo neurol√≥gico (Hruz PW), y metab√≥lico.

Problemas éticos asociados a estos tratamientos
La primera dificultad √©tica surge del hecho de que estos tratamientos de bloqueo hormonal son administrados a ni√Īos que, a diferencia de los casos de pubertad precoz, no padecen ninguna patolog√≠a org√°nica objetivable, sino que lo que inducen sobre cuerpos sanos es precisamente el bloqueo de su normal desarrollo, junto a las patolog√≠as descritas previamente. Esto implica un empleo dif√≠cilmente justificable bio√©ticamente, por falta de seguridad, eficacia e indicaci√≥n cl√≠nica bien establecida y debidamente autorizada (ver m√°s).

Pero no menos importante es la imposibilidad de que los menores sometidos a estos tratamientos sean capaces de otorgar su consentimiento para la intervenci√≥n, requisito en toda intervenci√≥n cl√≠nica. Su inmadurez y dificultad para valorar correctamente las consecuencias y alternativas de los tratamientos propuestos, viola el debido respeto al principio de autonom√≠a para cuyo ejercicio es necesaria cierta madurez que el adolescente en Fase II de Tanner (comienzo de la adolescencia, en el que se planteDrogas en la adolescencia. El 24% de los adolescentes ingleses de 11 a 15 a√Īos han consumido drogas "recreativas" al menos una vez. Las prefieren al tabaco.an estos tratamientos) no posee. En relaci√≥n con ello, un reciente art√≠culo publicado en la prestigiosa revista BMJ, recoge el caso de dos pacientes brit√°nicos sometidos a estos tratamientos, que alegaron no haber sido convenientemente informados y no haber valorado correctamente la opini√≥n ‚Äúimpulsiva‚ÄĚ de un adolescente que era incapaz de evaluar el balance riesgo/beneficio de la intervenci√≥n y de otorgar debidamente, por tanto, su consentimiento informado (ver m√°s).

Un nuevo problema surge en el caso de aquellos adolescentes en los que la instauraci√≥n de las terapias de bloqueo hormonal no se plantea como paso previo a los tratamientos de transici√≥n de g√©nero, sino que lo que se persigue es un ‚Äúbloqueo definitivo‚ÄĚ de la madurez a la que conduce la adolescencia, persiguiendo un estado prep√ļber permanente, con el fin de ser considerados como ‚Äúno binarios‚ÄĚ, o sea, ni masculinos ni femeninos. Con este fin, los tratamientos de bloqueo son aplicados indefinidamente mientras la persona afectada no cambie de opini√≥n. En estos casos, los problemas m√©dicos pueden agravarse por la duraci√≥n de la intervenci√≥n, y debe valorarse bio√©ticamente si es o no l√≠cito administrar el bloqueo hormonal ‚Äúindefinidamente‚ÄĚ a todo aquel que lo solicite por atender a un deseo de mantenerse en un estado de inmadurez en su fenotipo sexual.

Un trabajo publicado en Journal of Medical Ethics analiza este supuesto el caso de un adulto. Los autores sostienen que considerando el t√©rmino ‚Äúbienestar‚ÄĚ como referido no solo a la dimensi√≥n fisiol√≥gica del individuo -ausencia de enfermedad- sino tambi√©n a sus dimensiones ps√≠quica y social, deber√≠a atenderse en ciertos casos la petici√≥n de proceder al bloqueo hormonal si el individuo as√≠ lo desea, por percibir que puede ser m√°s feliz si no desarrolla los caracteres sexuales de su sexo biol√≥gico hasta el estado de madurez, con lo que podr√≠a asignarse con m√°s facilidad a un sexo ‚Äúno binario‚ÄĚ o indeterminado. Si se valora este ‚Äúbienestar ps√≠quico‚ÄĚ como el aspecto fundamental, estar√≠a justificado realizar una intervenci√≥n que, aunque comporta objetivos efectos secundarios indeseables sobre la salud f√≠sica del individuo, y posiblemente tambi√©n sobre su salud ps√≠quica a m√°s largo plazo, podr√≠an tolerarse con el fin de tratar de que se sienta mejor ahora con respecto a su imagen corporal.

¬ŅPero resulta √©ticamente aceptable, por atender el deseo de un paciente, someterle a cualquier intervenci√≥n m√©dica, aunque √©sta consista en infringirle un da√Īo de consecuencias irreversibles? ¬ŅDebe primar el deseo sobre cualquier otra consideraci√≥n, como el mantenimiento de la integridad corporal, su equilibrio homeost√°tico, capacidades, etc.? ¬ŅQu√© ocurrir√≠a si, modificando su criterio posteriormente quisiera desandar el camino recorrido y recuperar su estado madurativo normal, incluida su fertilidad o capacidad de experimentar el placer sexual? ¬ŅC√≥mo podr√≠a entonces justificarse la imposibilidad de atender su deseo a causa de los efectos secundarios de los tratamientos aplicados?

Es cierto, como se menciona en el referido art√≠culo, que la salud o bienestar personal debe considerarse como un concepto hol√≠stico que comprende todas las dimensiones humanas, pero discrepo radicalmente de sus autores en el sentido de poder separar -desintegrar- esas dimensiones, la ps√≠quica, la f√≠sica, la social y la espiritual, pretendiendo satisfacer una de ellas da√Īando a otras. No es posible mejorar el bienestar ps√≠quico procurando un da√Īo f√≠sico, no dirigido a curar o corregir una patolog√≠a, sino precisamente a provocarla, si no es en un estado de distorsi√≥n de estas dimensiones en que se constituye el individuo, ante la que el equilibrio -fuente del verdadero bienestar- es inalcanzable.

Conclusión
La petici√≥n de alguien que desea bloquear su desarrollo org√°nico, para permanecer en un estado prep√ļber -inmaduro- de manera indefinida, asumiendo tratamientos no bien experimentados, con riesgos y efectos secundarios de consecuencias irreversibles en muchos casos, con la sola intenci√≥n de satisfacer un deseo, ¬Ņpuede resultar aceptable √©ticamente?

En este, como en otros casos, en los que se asumen agresivas intervenciones no dirigidas a corregir trastornos o disfunciones, sino m√°s bien a provocarlos con el fin de satisfacer el deseo del que lo solicita con el fin de sentirse mejor por pretender conformar su cuerpo a la imagen que tiene de √©l, las dificultades bio√©ticas son muchas. Una intervenci√≥n decididamente maleficiente sobre el cuerpo, dif√≠cilmente puede justificarse aduciendo que puede ser beneficiosa ps√≠quicamente. El principio de totalidad que defiende la bio√©tica Personalista, permite infringir un da√Īo sobre una parte del cuerpo cuando el fin pretendido es salvar as√≠ la totalidad, la vida, del individuo. Pero si ni la vida ni la integridad corporal est√°n amenazadas resulta dif√≠cilmente justificable infringir este da√Īo con el √ļnico motivo de satisfacer un deseo.

Deberían evaluarse con mucho cuidado todas las intervenciones que, practicadas sobre personas sanas, implican riesgos difícilmente justificables con efectos irreversibles en muchos casos, con el agravante de que se practican sobre menores incapaces de otorgar un consentimiento informado con las mínimas garantías.

Julio Tudela. Observatorio de Bioética. Instituto de Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia

 
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