INICIO CONTACTE

¿QUÉ ES LA FUNDACIÓN? ¿QUÉ ES ICEB? NOTICIAS PREGUNTAS
Mientras la vida de la especie humana antes del parto no tenga la misma protección penal que tras él, el diagnóstico prenatal de malformaciones supone un riesgo mortal para el ser humano en gestación..
Rodríguez, E.
Fundación Bioética
Actividades
Recortes de Prensa
 
Vídeos
Derechos Humanos. UNESCO
Ancianidad: Capicua
Cerebro feliz
Cuidados Paliativos
Demencia: a primera vista
El Cerebro Ético
Perinatal Hospice
Terapia con células madre
After Cecily
 
Enlaces
ABEM
Aborto. Atención Primaria
Aceb
ACEPRENSA
Aebi
Andoc
BioEdge
BioEdge (español)
Bioeticaweb
C-FAM
Comité Bioética España
Etica y Política
FUCEB
Humanidades Biomédicas
Institut Européen de Bioéthique
Il Centro di Ateneo
IMABE
Instituto de Bioética IBCS
Lindeboom Institute
Observatorio de Ética, Política y Sociedad
Observatorio de Bioética
SAIB
The Hastings Center
The Linacre Centre
UNESCO
 
Publicaciones
Revistas Científicas:
- Bioética & Debat
- Cuadernos de Bioética
- Imago Hominis
- IRB: Ethics & Human Research
- The Hastings Center Report
- Persona y Bioética
- Quién
Ampliar   Disminuir
Clic para ampliar
Aumenta la donación después de la muerte o muerte por donación
Un artículo en Linacre Quarterly cuestiona en primer lugar por qué la “muerte por donación” está aumentando.

10/02/2020
En el número de diciembre de 2019 de Bioética Press, se incluye un Informe sobre la posibilidad de obtener órganos para trasplante de personas aún vivas, que especialmente hace referencia a que personas que quieran suicidarse, puedan ofrecerse para que en un acto quirúrgico les extraigan sus órganos, aunque ello les ocasione naturalmente la muerte, es decir el suicidio. Esta práctica se ha venido a denominar “death by donation”.
Ahora se publica un artículo en Linacre Quarterly en el que se aborda también este espinoso tema, cuestionando en primer lugar por qué la “muerte por donación” está aumentando.

Hay bioéticos que admiten como ético, obtener órganos de una persona eutanasiada, pues éstos se extraen después de que la persona esté muerta, pero se muestran contrarios a la “muerte por donación”, aunque según Wes Ely, especialmente en Cuidados Internos de la Universidad Vanderbilt, en ambas circunstancias la extracción de órganos atenta a las más elementales normas éticas, pues ello conculca la denominada “Death Donor Rule”, una norma ética que prohíbe la extracción de órganos hasta que exista evidencia de la muerte de la persona, lo cual no siempre es posible determinarlo en caso de eutanasia, pues el concepto de “muerte cerebral” no está asumido de forma uniforme. Los autores hacen referencia a las diferentes definiciones de “muerte cerebral”, en distintos países y circunstancias, lo que dificulta asumir una definición de ella universalmente válida.

En opinión de la autora del trabajo, opinión que compartimos, si los seres humanos tienen la dignidad que les corresponde, simplemente porque son humanos, y ello incluye el respeto a sus vidas, la eutanasia para la donación de órganos conculca tal dignidad, porque el individuo en cuestión sigue siendo un ser humano en el momento en que se le extraen los órganos, aunque este tipo de eutanasia aún puede suscitar algún tipo de debate ético, pero la “muerte por donación” no parece que pueda ser apoyada éticamente desde ningún punto de vista, que se considere.

Otro aspecto a tener en cuenta la participación de médicos y enfermeros en las “muertes por donación” o en la “donación después de la eutanasia”, lo que hace necesario garantizar la “objeción de conciencia” para aquellos sanitarios que rehúsen colaborar en estos actos.

Otro hecho que hay que considerar es ¿por qué algunas personas que están de acuerdo con la eutanasia encuentran la “muerte por donación” éticamente inaceptable? A ello hay que responder, que porque atenta directamente contra la dignidad humana, de acuerdo al pensamiento filosófico más extendido, pues en ella la persona se utiliza para un propósito que va más allá de la donación después de eutanasia. A nuestro juicio, la “muerte por donación” constituye claramente un acto homicida.

En conclusión, la autora hace referencia a si la eutanasia podría considerarse una práctica ética, si ella presupone una opción para la donación de órganos para trasplantes. Sin embargo, no parece que así sea, pues el juicio ético que la eutanasia merece no debe unido a la posterior donación de los órganos de la persona eutanasiada, y mucho menos, a nuestro juicio, cuando la persona muere como consecuencia de la extracción de los órganos, pues ello es, como ya se ha comentado, un acto claramente homicida.
Justo Aznar. Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia
 
Biblioteca
Actividades
Documentos
Investigación
Selección de temas
 
Cursos
  Cuidados Paliativos
(on-line)
Comités Éticos Asistenciales (on-line)
Metodología para la Toma de Decisiones Éticas
(on-line)
 
¿Quiénes somos?
Equipo Directivo
Actividades
Memorias anuales
Contacta
News
Enlaces
 
 
 

 

  2009 Fundación Bioética
[ARCHIVO]
27 de febrero de 2020