La mayor aportación de la persona es ella misma. Por eso no deja de serlo cuando faltan las fuerzas o se presenta la enfermedad traicionera. José Luis del Barco
“En el siglo XX el progreso técnico ha abierto una senda que en el pasado estuvo solo en la imaginación de algunos literatos y visionarios; se ha vuelto factible la posibilidad de aplicar la tecnología a la transformación directa del ser humano. El transhumanismo no es más que el reconocimiento complacido de que esta posibilidad está ya ahí y la afirmación de que debe ponerse a nuestro alcance. En esta dirección algunos son lo suficientemente radicales como para anhelar la superación de la especie humana y su sustitución por una o varias especies posthumanas, que serían sus herederas evolutivas. El transhumanismo pretende no solo cambiar en el futuro al ser humano, sino antes que eso modificar sus valores, sus conceptos y sus prácticas”